SIEMPRE IGUAL. Una costumbre para Messi es festejar los goles así.

Muy pocas personas lo saben. Lionel Messi siempre festeja sus goles mirando y señalando el cielo. Ahí se encuentra su abuela Celia, esa persona que apoyó a La Pulga en los momentos más difíciles de su vida.

Cuando Lionel Messi comenzó a jugar a la pelota, un problema de crecimiento le impedía ser feliz. El hoy mejor jugador del mundo pensó en renunciar a ese sueño de conquistar a la redonda con una zurda mágica pero hubo una persona que lo alentó más que nunca.

Su abuela Celia fue la persona responsable de que hoy La Pulga sea el mejor del planeta. ”Pienso mucho en ella, me hubiera gustado tantísimo que estuviera en la cancha, viéndome disfrutar”, contó él la tarde del 27 de mayo de 2009, minutos después de sellar, de cabeza, el triunfo del Barcelona sobre el Manchester United, que significó la conquista de su primera Champions League.

Lamentablemente, Celia un día falleció pero Lionel le prometió que iba a triunfar en el fútbol como ella deseaba. Además, en cada tanto que convierte, Messi señala al cielo y la ve a ella, a la mejor abuela del mundo.

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